martes, 25 de agosto de 2015

LA ORACIÓN DE LA RANA 420.

             Una mujer recibía clases de canto, y tenía una voz tan chillona y desapacible que un vecino, no pudiendo soportarlo más, consiguió armarse de valor, llamó  a su puerta y, cuando ella salió, le dijo: 2¿Señora, si no deja usted de cantar, creo que voy a volverme loco!"

           "¿De qué está usted hablando?", dijo la mujer. "¡Dejé de cantar hace dos horas!"

           ¡Cuánto lo siento! No eres tú con quien me relaciono, sino con una imagen que tengo en mi mente.

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