sábado, 2 de agosto de 2014

LA ORACIÓN DE LA RANA 145.

                          Laila y Rama se amaban tiernamente, pero eran demasiado pobres para poder casarse. Por si fuera poco, vivían en aldeas diferentes, separadas entre sí por un río infestado de cocodrilos.

                         Un día, Laila se enteró de que Rama estaba gravemente enfermo y no tenía quien le cuidara, de modo que acudió presurosa a la orilla del río y suplicó al barquero que la llevara al otro lado, advirtiéndole, eso sí, de que no tenía dinero para pagarle.

                         Pero el malvado barquero le dijo que no, a menos que ella accediera a pasar la noche con él. La pobre mujer le rogó y le suplicó, pero en vano; hasta que, absolutamente desesperada, acabó aceptando las condiciones del barquero.

                         Cuando, por fin, se encontró con Rama, éste estaba ya agonizando. Pero ella se quedó cuidándole durante un mes, hasta que recobró la salud. Un día, Rama le preguntó cómo se las había arreglado para cruzar el río. Y ella, incapaz de mentir a su amado, le contó la verdad.

                        Cuando Rama lo oyó, montó en cólera, porque valoraba más la virtud que la propia vida. A continuación, la echó de su casa y nunca más quiso volver a verla.
    

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